¿Los convenios colectivos de trabajo son realmente el problema?. Por Jorge Potente

Como alguna vez describiera el ingeniero Marcelo Diamand, nuestro país sufre una crónica oscilación entre dos corrientes políticas marcadamente opuestas, una expansionista o popular y otra ortodoxa o de liberalismo económico (1).

Lo cierto es que en los períodos de políticas ortodoxas, entre las principales medidas que proponen implementar en pos de “corregir desequilibrios”, y así “crear las condiciones necesarias para la atracción de capitales” (en especial del extranjero) siempre presenta como “inevitable” la reducción de conquistas laborales obtenidas por los trabajadores a través de décadas de lucha sindical. Y dentro de ellas, uno de los puntos que suelen ser los más cuestionados son los Convenios Colectivos de Trabajo.

Hablemos un poco de leyes   

Primeramente pido disculpas a los amigos abogados quienes, posiblemente encontrarán poco afortunadas algunas terminologías que pueda utilizar, debido a mi falta de experticia en esta área. Alguien me dijo alguna vez que “el derecho es un fenómeno lingüístico”. 

En segundo lugar debo indicar que hablaré exclusivamente de los convenios colectivos argentinos ya que como se definiera en la OIT son “(…) sistemas adaptados a las condiciones propias de cada país, por vía contractual o legislativa, según el método que sea apropiado a las condiciones nacionales, para la negociación, concertación, revisión y renovación de contratos colectivos, o para asistir a las partes en la negociación, concertación, revisión y renovación de contratos colectivos” (2). 

Aclarado estos puntos,  digamos que en materia de derecho colectivo del trabajo, se destaca ley la 14.250 de Convenios Colectivos de Trabajo sancionada en el año 1953 y que aún sigue vigente (con modificaciones como la Ley 25.877 de Ordenamiento laboral del año 2004)

En general podemos decir que en la Ley Argentina existen 3 tipos de convenios:

Convenio colectivo de empresa, que es un acuerdo entre el sindicato con personería gremial y una empresa y homologado por el Ministerio de Trabajo. Su alcance se reduce al ámbito de la empresa que lo firmara y una vez homologado prevalece sobre el convenio colectivo de actividad. Se debe tener cuidado de no confundirlos con los “Convenios de Empresa” que son contratos celebrados por la empresa con un grupo de sus trabajadores, en los que no interviene el Poder Público para homologarlos.

Convenio colectivo de actividad. Que a diferencia del anterior abarca a toda la actividad, y por consiguiente su obligatoriedad alcanza a todos los trabajadores y empresas de una misma rama o actividad.

Convenio colectivo para Pequeñas Empresas (contemplados en la ley 24467), que pueden ser tanto de actividad como de empresa, y en los que entre otras particularidades propias de las limitaciones de empresas de menos de 40 empleados, se suma que habitualmente el sindicato suele delegar su firma a niveles inferiores de sus estamentos.

La ley establece además que en ningún caso, se pueden pactar condiciones menos favorables para el trabajador que las dispuestas por las normas legales o convencionales, o que resulten contrarias a las mismas.

Es decir que se deben respetar las condiciones mínimas establecidas en la Ley de Contrato de Trabajo (que en adelante llamaremos LCT) que con la Ley 20744 del año 1973, y su modificación en el año 1976 por la ley 21297, constituyen el cuerpo básico normativo vigente. 

Sin embargo y en caso de existir un convenio colectivo aplicable, dicho convenio será el que regulará estos contratos. Y en esto es importante comprender que en los Convenios Colectivos nunca pueden pactarse condiciones que resulten ser perjudiciales o que reduzcan derechos contemplados en la LCT. 

De hecho en el primer párrafo del artículo 9° de la LCT se dispone que «En caso de duda sobre la aplicación de normas legales o convencionales prevalecerá la más favorable al trabajador, considerándose la norma o conjunto de normas que rija cada una de las instituciones del derecho del trabajo» 

Y es esta tutela la que obliga a la intervención del órgano estatal en la firma de un convenio colectivo, ya que previo al dictado de su resolución administrativa que homologue, debe previamente realizar éste un control de legalidad que compruebe la adecuación del convenio a las normas legales. 

Asimismo y si eventualmente el ministerio homologara un convenio con alguna norma contraria a la norma legal superior, corresponderá a los jueces, en caso de producirse una controversia a posteriori, declarar la nulidad de esa/s clausula/s cuestionadas por ser contrarias a la ley. Existen abundantes fallos en los que se dejó asentado que la homologación de un convenio o acuerdo colectivo no convalida una cláusula que infringe la norma legal aplicable.

Además cualquier reforma, siempre se aplica hacia adelante, ya que en todo hecho, acto o negocio jurídico (en este caso contrato laboral), se rige por la ley vigente al momento de su ocurrencia, realización o celebración. En otras palabras, ninguna nueva ley o nuevo convenio colectivo pueden afectar un contrato laboral individual celebrado bajo una ley o convenio anterior, salvo que los nuevos otorguen mayores beneficios al trabajador contratado que los que tenía bajo regulación anterior. 

Por ello es que en general las flexibilizaciones laborales se enfocaron más que nada en crear normas que terminaron afectando a los más jóvenes, quienes para poder acceder a un primer empleo, debieron firmar contratos bajo leyes mucho más débiles, como por ejemplo la Ley de Formación y Empleo (Ley Nro 24.465 promulgada en 1998) u otras similares que bajo la premisa de dar una primera experiencia laboral, hizo que muchos jóvenes cubrieran puestos laborales plenos pero bajo otras tipos de relaciones como las pasantías. 

Estos intentos, en el mejor de los casos, redundaron en un beneficio para la empresa al poder entrenar un empleado (o descartarlos de no cumplir con sus estándares) abonando durante el periodo un salario inferior al nomenclador y con mínimo o nulo costo de desvinculación. Pero estas modalidades, analizadas desde el punto de vista de los trabajadores, no se vieron reflejadas en un incremento real en la formalización de los empleos. 

La culpa no es del convenio…

Nuestro sistema legal sin dudas ha sido una gran herramienta para que nuestros sindicatos pudieran defender exitosamente a sus afiliados frente a los embates de los que reclaman periódicamente el dictado de normas “pro mercado” a costa de la reducción de sus derechos.

Por ello periódicamente se vuelve a plantear la discusión sobre la conveniencia de las leyes laborales vigentes a las que se señala como las verdaderas culpables de la baja generación de empleo genuino y la escasa competitividad de nuestra economía. 

Y en especial se han vuelto muy “molestos” los convenios, ya que por más que se logren flexibilizar las leyes laborales, los Convenios Colectivos no se verán perturbados, y constituyen un paraguas para los trabajadores potencialmente alcanzados por una reforma. En especial resultan fastidiosos los convenios colectivos de actividad porque impiden la renegociación a nivel empresas.

Por eso a menudo se apela a tratar de convencer a los propios trabajadores sobre la conveniencia de impulsar la discusión de sus convenios. Y para ello instalan un cuestionamiento que he oído recitar cual mantra durante toda mi vida, “los convenios colectivos son obsoletos y no responden a la cambiante dinámica de la producción de bienes y servicios”. 

En lo particular, creo que es muy difícil reflejar legalmente cambios que están sucediendo a una velocidad cada vez mayor, sobre los que además se desconoce cuál es su límite, o tan siquiera se sabe a ciencia cierta cuál sería la verdadera trayectoria que seguirán en su evolución. 

En general la experiencia indica que, aquí y en el resto del mundo, cada vez que se intentó establecer una norma que responda a los cambios tecnológicos, generalmente al promulgarla ya resulta inaplicable porque el escenario volvió a cambiar.

Deberíamos preguntarnos ¿Es correcto que las leyes se ajusten continuamente, cual veleta, conforme cambien los vientos de la tecnología o de la política?

No hay dudas que los cambios en el mercado de trabajo exigen una transformación de las normativas laborales que permitan prevenir que los nuevos puestos o las nuevas formas de contratación caigan en la precarización y para esto es necesario un reflejo en las instituciones claves del mercado de trabajo, pero esto se puede realizar mediante leyes y adendas ad hoc que los incorporen, sin necesidad de arrojar todo el cuerpo normativo base por la ventana.

Además y en el caso que nos ocupa, es notorio que los detractores omitan mencionar que mucho más de la mitad de los convenios colectivos vigentes en Argentina fue firmado y homologados en los últimos 10 o 20 años. Es decir son convenios netamente “milenials” que deberían responder a la nueva realidad ya que de no ser así entiendo que no hubieran sido firmados por los empresarios.

Asimismo los convenios más antiguos, como los homologados durante el año 1975 como los de Comercio, Construcción, Sanidad, Bancarios y Metalúrgicos, es incorrecto decir que los sindicatos se obstinan en mantenerlos sin alteraciones. La mayoría de estos convenios han ido incorporado actualizaciones para contemplar las nuevas modalidades de producción. 

No es necesario llevar todo un convenio a la mesa de discusión para realizar actualizaciones. Lo demostró el sindicato La Bancaria incorporando hace unos 10 años atrás a los trabajadores de call centers que brindaban servicios a entidades financieras.

Y sin dudas en algún momento ese sindicato deberá analizar si no corresponde la incorporación a su convenio (CC Nro.18/75) de aquellos trabajadores que se desempeñan en los nuevos puestos creados por las “empresas fintech” las que, pese a no ser entidades reguladas por el Banco Central de la República Argentina, lo cierto es que ofrecen en el territorio nacional servicios bancarios y financieros de manera similar a las entidades bajo el control de ese organismo. 

El problema es que los sindicatos desconfían (tal vez con buenas razones) que el objetivo real al poner todo un convenio en discusión, sea el intentar modificarlos en aspectos que nada tienen que ver con las avances tecnológicos, tales como la reducción de aportes patronales o la modificación de mecanismos de negociaciones paritarias.

Además y en lo referido a la reducción de aportes patronales no voy a abundar demasiado, ya que existen numerosos trabajos al respecto, como el del investigador del CONICET Pablo Ernesto Pérez que realizara un análisis histórico del que se puede interpretar que cuando se aplicaron reducciones en las contribuciones patronales no redundó esto en la perseguida generación de empleo y si en cambio se evidenció un muy alto costo fiscal para el país. (3)

De hecho gran parte de nuestra economía está en negro, libre “de la pesada carga del sistema tributario y de la protección social” y sin embargo ese ejército de trabajadores que se encuentran en la informalidad no ha redundado en una economía vigorosa. (4) 

Sin embargo argumentarán al respecto que es la presión tributaria y las excesivas protecciones legales las causas de la informalidad laboral…..nunca parecen contemplar que el motivo pueda ser que existen empresarios dispuestos a infringir las leyes laborales.

Y además no perdamos de vista que la informalidad laboral comenzó a acrecentarse en los años 90 pese a ser éste un período de pronunciada disminución de las contribuciones patronales.

Pongámonos por un momento del lado del empresario 

Como hombre formado en ciencias económicas, estoy acostumbrado a comprender la visión del empresario, y en tal sentido debo reconocer que con bajos niveles de productividad, sin dudas el costo laboral se vuelve un factor crítico en la ecuación de costos de producción. 

Y asumo que es por todos ustedes conocido que, a la hora de evaluar proyectos de inversión existe un concepto clave es el la del “período de recupero”, que es básicamente la estimación de cuánto tiempo llevará «recuperar» la inversión realizada. 

La realidad es que en un país en donde las reglas de juego pareciera que pueden cambiar cada vez que cambie el gobierno, y en donde los períodos de bonanza son los breves interregnos entre elecciones presidenciales, es muy difícil hablar seriamente de planificación de la producción a largo plazo. 

Y creo que esto es un elemento mucho más crítico a resolver. El empresario argentino ante un escenario tan cambiante, reduce al mínimo la exposición de sus inversiones y aquellas que decide hacer, espera recuperarlas en plazos varias veces menores a los plazos que esperaría en cualquier otro país. Y eso implica la expectativa de una enorme tasa de retorno que distorsiona y  desvirtúa cualquier análisis de costos serio que se quiera realizar.

Lo más razonable para conservar y expandir el empleo formal parecería ser apostar a un crecimiento en el nivel de producción y (sobre todo) que éste sea sostenido en el tiempo, evitando las oscilaciones señaladas por Diamand, ya que a periodos de estabilidad mayores se logrará una mejor amortización de los costos de una inversión.

Lineamientos productivos estables y con un crecimiento gradual y sostenido en el tiempo debería dar paso naturalmente al empleo formal por los “beneficios que para los propios empleadores generan las relaciones laborales largas debido al aumento de la productividad asociado a la intensificación de las tareas de entrenamiento y al mayor involucramiento de los trabajadores” (5)

A manera de resumen

Los intentos reformistas son parte y no solución a esta continua oscilación pendular en la que vivimos sometidos en nuestro país, por lo que se comprende que los representantes sindicales se muestren preocupados por propuestas de modificación de sus normas “al calor del momento”, con cambios que, si nos basamos en los antecedentes, han tenido un escasa o nula consecuencia en el crecimiento en el mercado de trabajo formal.

Por otra parte el costo laboral, si bien incide en el costo de la producción, como se ha dicho anteriormente puede ser prorrateado aumentando la productividad, de manera que ese costo sea menor al analizarlo como un “costo por unidad”

Asimismo es necesario subrayar que existen otros costos que conspiran contra la competitividad de la economía argentina, y que debieran ser objeto de su urgente tratamiento, tales como y solo por nombrar algunos:

– Una crónica inflación que en rigor impide cualquier planeación seria de la producción y mucho menos del análisis del horizonte de una inversión a largo plazo. Políticas de estado, que incluyan medidas antiinflacionarias sostenidas en el tiempo, más allá de quien ocupe la Casa Rosada, deberían redundar sin dudas en una mayor competitividad de nuestra economía.

– el elevado costo del transporte interno, consecuencia entre otras cosas por la destrucción durante los gobiernos “ortodoxos” de los medios de transportes más económicos como el ferrocarril o la navegación fluvial. 

– y las deficiencias regulatorias. Nuestro país es uno de los más complejos a la hora de tramitar la apertura de un negocio, la gestión de permisos de construcción, la obtención del suministro de servicios o la obtención de créditos, entre otros.

El problema no pareciera estar asociado solamente con la legislación laboral, y mucho menos en los denostados convenios colectivos, sino que por lo contrario, estos últimos pueden aportar institutos muy valiosos para la comunidad (y que merecerán en el futuro artículos específicos), como los referidos a higiene y riesgo laboral, los de negociaciones colectivas o los de capacitación, desarrollo y promoción del trabajador.

Por el Investigador Social . Jorge Potente ( Miembro de el equipo permanete OdT | El Obserbatorio del Trabajo )

(1) “El péndulo argentino: ¿hasta cuándo?” trabajo que presentara en noviembre de 1983 en la “Conferencia sobre Medidas de Cambio Político Económico en América Latina” organizada por Venderbilt University, de Nashville, Tennesse, Estados Unidos. Pueden dar lectura al mismo en  https://esepuba.files.wordpress.com/2009/05/diamand.pdf 

(2) Articulo 1 del Apartado I de la Recomendación Nº 91 de la Organización Internacional del Trabajo sobre los Contratos Colectivo, adopta en la 34ª reunión del CIT en  Ginebra el 29  junio 1951.

(3) “La reducción de aportes patronales ¿estimula el empleo? Un análisis para la Argentina durante la convertibilidad” investigación que pueden solicitar en https://ri.conicet.gov.ar/handle/11336/112256?show=full 

(4) Si bien existen disparidades a la hora de determinar el número aproximado de trabajadores informales, existe un consenso generalizado que el mismo se encuentra entre el 30 y el 35% de la población laboralmente activa, cifra que se vuelve notoriamente mayor entre las mujeres.

(5) “Contribuciones patronales y formalidad laboral. Algunas reflexiones sobre la reforma tributaria” Investigación realizada por Luis Beccaria y Roxana Maurizio en el marco de los proyectos de reformas tributarias que se discutían en el año 2017. Pueden dar lectura del mismo en http://iiep-baires.econ.uba.ar/medio/87 

Desafíos para el sindicalismo argentino del Siglo XXI. Por el Investigador Social Jorge Potente.

El ser humano se concreta en comunidades y asociaciones (la familia, la nación, el estado, y también los sindicatos) En cada una de ellas nos unimos para dejar de ser individuos disgregados y muchas veces indefensos. 

En la Argentina existen asociaciones sindicales ya desde los comienzos de la organización nacional en el siglo XIX, pero cobra impulso a mediados del siglo XX con la creación de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social a cargo del entonces coronel Juan Domingo Perón.

El modelo sindical entonces pergeñado, demostró la capacidad y ductilidad para adaptarse y superar grandes desafíos, desde los lobbies patronales, hasta las peores crisis económicas (tan recurrentes en nuestro país); Desde la persecución, violencia, proscripción y hasta a veces desaparición y muerte de sus militantes y dirigentes.

Lo ciertos es que los sindicatos en Argentina han sido actores muy importantes, no solo en el marco laboral (frenando atropellos como las jornadas de más de 14 horas, la ausencia de días francos, o el trabajo infantil por ejemplo), sino que también fueron factores en lo social y en lo político. 

Además en la Argentina han prestado servicios de los más variados a sus afiliados, desde hoteles y colonias de vacaciones, pasando por universidades y medios de comunicación; y sobre todo, han sido claves en el acceso al derecho a la salud. Los sindicatos poseen hospitales, sanatorios y sistemas de medicina propios. Hay quienes calculan que entre 17 y 20 millones de argentinos se atienden en las obras sociales sindicales. 

Pese a sus detractores, los sindicatos argentinos han resistido el paso del tiempo, porque sin importar la circunstancia, siempre han sabido dar respuesta a las necesidades de sus afiliados. 

En ese contexto, durante la 4ta temporada de “OdT | El Observatorio del Trabajo” (año 2015) mensualmente entrevistábamos a jóvenes líderes sindicales; porque nos interesaba saber, que cosas, más allá de escenarios coyunturales, consideraban ellos que serían los grandes desafíos para la actividad sindical en este siglo. 

Dirigentes de sectores muy diversos, coincidieron en señalar estos temas:

El factor ecológico. 

El paradigma de nuestra época sitúa en el centro de escena a las relaciones socio-ecológicas. Actividades como el petróleo, el carbón o la industria del plástico, son apenas ejemplos de las numerosas actividades que se encuentran seriamente cuestionadas por su significativo impacto ambiental, que perdura en el tiempo, e incluso son irreversibles tales como: contaminación hídrica, del suelo, de los acuíferos, o de la atmósfera, o la remoción de suelos y de vegetación, pérdida de la biodiversidad, impactos en la salud, manejo de desechos….y un largo etcétera.

Más allá de las imaginables resistencias empresariales al cambio, y aun suponiendo que estos bienes de producción fueran sustituibles a bajo coste por otros bienes no contaminantes; subsiste una entendible oposición al cambio, y a veces es de los propios trabajadores. En el mundo decenas de millones de familias dependen de esos empleos. Un gran argumento para retrasar cualquier cambio al status quo es el tratar de evitar la destrucción masiva de puestos de trabajo y la consiguiente creación de nuevos pobres.

Sin duda un gran dilema moral para quienes deben cerrar filas defendiendo puestos de trabajo cuyo producto implica hipotecar el presente y futuro propio y de sus familias.

Crisis y oportunidades de cambios tecnológicos

A menudo suelo contar que en la Argentina pastoril de principio del siglo XX, la cosecha agraria se hacía mayormente en forma manual, y los frutos eran colocados en bolsas de arpillera (también conocidos como costales) los que debían ser cerrados mediante una rápida costura también manual. En aquellos años existió un gremio de cosedores de bolsas. De más está decir que el avance tecnológico hizo desaparecer esa tarea humana y por consiguiente cualquier vestigio de organización sindical.

La anécdota nos permite tomar conciencia que muchos de los sindicatos actuales tal vez tengan los días contados ya que muchas de esas tareas pueden ya no tener razón de ser dentro de pocos años.

La brecha generacional

Si bien no pareciera ser un gran obstáculo, los trabajadores más jóvenes (en especial los milenials) representan un cambio no solo en su forma de trabajar, sino también en su forma de sindicalizarse. Son mucho más Individualistas que sus padres y abuelos Boomers y Generación X. Se integran a organizaciones siempre que estas coincidan con sus necesidades y, en general, desconfían de los líderes. ¿Cómo atraer a la actividad sindical a personas que sólo confían en sí mismos y en general no toleran los tiempos de las organizaciones? Los sindicalistas “salen a la cancha” rodeados de jugadores individualistas a los que deben convencer que es mucho mejor una táctica de juego colectivo.

De hecho los propios entrevistados (que raramente superaban los 30 años de edad) eran parte de ese recambio generacional, y mostraban expectativas y dinámicas de diálogo diferentes a los que mostraban los dirigentes “mayores” de sus propios gremios. 

Uno de los primeros desafíos que reconocieron, es que ya no basta con conservar los puestos de trabajo y lograr una justa paga. Los trabajadores del siglo XXI reclaman que sus gremios luchen por otros tipos de compensaciones que permitan un equilibrado balance entre su vida personal y laboral. 

La tendencia mundial hacia la flexibilización

A caballo del creciente número de desocupados a escala global, ideas neoliberales han encontrado una ocasión propicia para impulsar un sofisma: si lo que se desea es mantener y aumentar el empleo, la única solución es el precarizar las condiciones del trabajo.  

Se destacaba en aquel momento entre los representantes sindicales, la preocupación por el desarrollo de nuevas formas flexibles de contratación en donde el trabajador queda fuera de cualquier convenio laboral, bajo “locaciones de servicios” o incluso formas contractuales aún más creativas, como la de «economía colaborativa»  (UBER y afines). 

Todas ellas implican la separación del individuo de la acción colectiva y por consiguiente la debilitación o directa anulación de su poder de negociación. 

El jefe es el “Sr. Algoritmo de Software” que determina quién recibe un trabajo y quién no  (O dicho de otra manera: quien recibirá paga y quien no). Ni hablar de otros “huecos” como que el trabajador adquiere y mantiene su herramienta de trabajo, no recibe pago cuando sufre una enfermedad o declinación en la vejez…y mucho menos hablar de derecho al descanso y vacaciones, entre otros tantos derechos “renunciados”, que implican un vertiginoso retroceso de dos siglos en las conquistas laborales.

Obviamente estos engendros encontraron su oportunidad en la coyuntura del capitalismo a escala mundial. En algunos países el ejército de desempleados es casi tan numeroso como el de los que poseen trabajo. Esa masa de personas (muchas veces al borde de la desesperación) pueden aceptar un empleo resignando sus derechos, y en consecuencia se vuelven mano de obra barata, que a la vez los vuelve una alternativa a la contratación de “costosos” trabajadores que exigen cumplimiento de sus derechos. 

En este peligroso círculo vicioso, solo resultan perjudicados los más débiles: los trabajadores. De pronto por imperio de la necesidad, dejamos de lado la unidad. Conscientemente resignamos y hacemos peligrar a sus puestos a nuestros pares más afortunados (lupus est homo homini).  

Y esto nos llevaba a la pregunta clave ¿los sindicatos solo deben ocuparse de sus representados? Al menos por una cuestión de supervivencia, deberían buscar soluciones para ayudar a los desempleados, porque de lo contrario estos les quitarán el trabajo a sus representados. Un tema por demás complejo, ya que si bien esto no está dentro de sus funciones, si está entre sus necesidades. Este siglo XXI requiere la unidad de todos los trabajadores (activos e inactivos)

La globalización

Emparentada aunque independiente de la anterior problemática. Si bien la globalización económica implica la apertura de nuevos mercados y nuevas oportunidades de generar más trabajo; su contracara es que no se trata de un proceso neutral, ya que genera disparidades, inequidades, desocupación y pobreza localizada, entre otras distorsiones.  

Esta nueva economía busca optimizar cada una de las partes de la producción de manera tal que se priorice la mayor eficiencia y rentabilidad. Se hizo moneda corriente la relocalización de actividades en terceros países (offshoring). Y esto en el mercado laboral impactó a veces generando nuevos empleos, pero en nuestros países mucho más a menudo generó sustitución de puestos de trabajo que migraron hacia mercados con mano de obra barata. 

El sector más afectado fue el industrial, que vio sus persianas caer en occidente para importar el mismo producto fabricado en el oriente. 

Convengamos que este desafío es algo cuya solución involucra a una acción de todos los de sindicatos del mundo. Es necesario que trabajen y encuentren formas para establecer derechos laborales y normas que regulen el trabajo (seguramente con eje en la Organización Internacional del Trabajo) para que el trabajo no sea visto como una mercancía más, regulada solamente por la lógica del mercado. 

Fotos: Revista Crónica Sindical ( 2015 )

Para finalizar debo reconocer, que 6 años atrás jamás se nos ocurrió, ni a entrevistadores, ni a los interpelados, el imaginar un escenario con una pandemia mundial. ¿Cómo afectará a los sindicatos cambios laborales, sociales y culturales que estamos viviendo producto del Covid-19? Uno de los más dramáticos cambios, ha sido indudablemente el que muchas tareas presenciales migraron al ámbito del teletrabajo (u home office), muchas veces con normativas laborales escasas o nulas. Pero también hubo un terremoto en las actividades de los ramos de comercio, en especial gastronomía, hotelería, turismo, solo por enunciar algunas de ellas.   

Tal vez esto sea algo que requiera un análisis más profundo en una futura columna.

Jorge Alberto Potente. Investigador Social OdT| El Observatorio del Trabajo

OdT | El Observatorio del Trabajo. Martes 4/05 programa radial sobre Día Internacional de los Trabajadores. Victor Ramos presenta su nuevo libro «Hombres de Acero». La Historia de la UOMRA (Unión Obrera Metalúrgica de la Republica Argentina)

Entrevista del día: Victor Ramos presenta en exclusiva para OdT, su nuevo libro «Hombres de Acero». La historia de la UOMRA (Unión Obrera Metalúrgica de la Republica Argentina)

Victor Ramos presenta en exclusiva para OdT | El Observatorio del Trabajo , su nuevo libro «Hombres de Acero«.
La historia de la UOMRA (Unión Obrera Metalúrgica de la Republica Argentina)

La entrevista del día se centrara en el marco de día internacional de los trabajadores que se conmemora todos los 1 de Mayo. En esta oportunidad tendremos la oportunidad de poder encontramos con una obra que permitirá conocer un poco más la personalidad de uno de los movimientos sindicales del mundo, el sindicalismo argentino , a través de una de la historia de una de las organizaciones sindicales que lidero las relaciones políticas, sociales y laborales en la Argentina durante el siglo XX.

Retrospectiva: Así viajaremos junto al autor Victor Ramos por los hitos más relevantes de la historia argentina, analizando momentos y lideres.

Prospectiva: Tomado los antecedentes de la obra intentaremos hacer un ejercicio de pensar las relaciones del trabajo del presente y del futuro.

Martes 4 de Mayo por Radio Cultura 97 9

HORARIO ;

17 h. a 18 h. Nueva York

18h. a 19 h. Brasil y Argentina

21 h. a 22 h. Portugal

23 h. a 24 h. Italia y España

24 h. a 01 h. Israel

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Repetición en España todos los miércoles a las 11 hrs por HR24horas del Foro Recursos Humanos

También les vamos ofrecer las secciones de:

Las Buenas noticias en materia de Responsabilidad Social Empresarial & Gerencia Social a cargo del Gurú Mundial de la RSE , RSC Bernardo Kliksberg desde Nueva York.

Compacto de Noticias a cargo del Investigador Social Jorge Potente.

Marca Personal a cargo de Alfredo Vela Zancada de Tics y Formación desde Valladolid. España.

Innovación Social a cargo del Lic. Vicente Spagnulo 

Desarrollo de Negocios a cargo de Deborah Boechat CEO de Onit CENTER (Sao Pablo – Nueva York).

Innovación & Transferencia Tecnológica a cargo de Santiago Ini desde Haifa. Israel

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Jueves 29 de Abril llega otro año más Virtual South Summit Latinoámerica

Una oportunidad para seguir impulsando el ecosistema de innovación

Desde las 11.30 AM Madrid & 16:30 PM Buenos Aires podrán ser parte Virtual South Summit LATAM Edition. El mismo se trata de una iniciativa conjunta digital creada por South Summit y IE University que reunirá a todos los mejores actores del ecosistema de innovación de la región. Incluirá contenidos con los mejores profesionales y un Concurso de Startups en el que las startups más disruptivas de la región de LATAM compartirán sus proyectos frente a inversores y corporativos de primer nivel.

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Regístrate antes del 27 de abril a SOUTH SUMMIT 2021. Evento se realizara en Madrid 5 a 7 de Oct 21

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El jurado de VIRTUAL SOUTH SUMMIT LATINOÁMERICA evento estará formado por inversores de primer nivel como Polymath Ventures, Dux Capital, IDB Lab (LACChain), Angels Nest, BBCS Capital, Softbank, Rakuten Capital, Match-Maker Ventures, AC Ventures, Just Business Management LLC, Startup Estonia, Rally Cap Ventures, SV LATAM Capital, Dalus Capital, MTCP Ventures; y empresas líderes como Prosegur, Posible México, Ferrovial, Deloitte Spanish Latin America, Citibanamex, Sacyr, Enel Chile entre otras organizaciones.

Desde OdT | El Observatorio del Trabajo convocamos no solo a los agentes del Ecosistema Emprendedor (Startups, Aceleradoras , Fondos de Inversión, Instituciones Educativas , Gobiernos ) . También consideramos que deben ser participes de South Summit todos los lideres que están en la toma de decisión en lo vinculado al desarrollo económico , social , humano deben estar presentes porque van a conectarse con el efecto llamado de este tiempo y así como María Benjumea y todo el equipo de South Summit nos permitiera a nosotros ingresar a liderar nuestro presente y futuro, consideramos que será fundamental para las vidas de ustedes y sus comunidades.

Lic. Juan Domingo Palermo. Director General OdT | El Observatorio del Trabajo junto a la Presidente de South Summit María Benjumea en unas de las 7 ediciones en la que nuestro Director General participo.

Compartimos programa radial del 17/09. Clase abierta n° 6 a cargo del Prof. Julio Cesar Neffa ( CEIL – CONOCET). Tema: Conflictos, Éticos y de Valores desde la dimensión de los riesgos psicosociales en el trabajo.

ENTREVISTA DEL DÍA : Clase Abierta N° 6 a cargo del Prof. Julio C. Neffa. CEIL – CONICET .

Tema: Conflictos, Éticos y de Valores desde la dimensión de los riesgos psicosociales en el trabajo

En este tiempo de gran crisis producto de una pandemia mundial es objeto de este espacio de investigación social, noticias , producciones y comunicación de temas vinculado a los ecosistemas del trabajo, pusimos a disposición este espacio para repensar la organización de los procesos del trabajo.

En la primer clase abordamos los origines y la evolución de la problemática sobre los RPST, en la segunda abordamos la división del trabajo y la economía del tiempo, la tercera abordamos la cuestión teórica hasta estos días, la cuarta fueron los ejes exigencias e intensidad del trabajo y la autonomía , quinta el tema en fueron los ejes control de las emociones y relaciones sociales y de trabajo. Y en esta sexta clase tema será Conflictos y de Valores desde la dimensión de los riesgos psicosociales en el trabajo.


Les recordamos que los terceros jueves de cada mes podrán encontrarse con una clase del Doctor Julio C. Neffa.

También les vamos ofrecer las sección de Innovación Social a cargo del Lic. Vicente Spagnulo ,el Compacto de Noticias a cargo del Investigador Social Jorge Potente, Transformación Digital de la Marca Personal a cargo de Alfredo Vela Zancada de Tics y Formación y desde este programa nos acompañara el Director del IAS – Instituto Argentino de Seguridad Dr. Gabriel Cutuli , quien se suma a la programación especifica de los terceros jueves de cada mes con la mirada y accionar del Prevencionista de Riesgos Laborales, en esta oportunidad vamos a presentar la Diplomatura de Riesgos Psicosociales en el Trabajo y su Prevención que organizamos en conjunto con IAS – OdT y AFFOR | Prevención Psicosocial

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Viernes 18/09 a las 19 hrs CEIRET convoca a Webinar «Sindicalismo internacional: Pandemia y retos de un camino sinuoso» a cargo del Dr. Rubén Cortina.

Rubén Cortina es Director del Instituto del Mundo del Trabajo «julio Godio» de la UNTREF; Presidente Mundial de UNI-Sindicato Global y como tal, preside su Comité Ejecutivo Mundial.


Secretario de Asuntos Internacionales de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios .
Ocupó el cargo de Director de Asuntos Internacionales del Ministerio de Trabajo de la Nación.

El Webinar, estará orientado hacia una reflexión sobre la pandemia e impactos sobre el mundo del trabajo; las implicancias en la acción sindical internacional; y el direccionamiento hacia una mejor normalidad.

Viernes 18 de septiembre a las 19.00 hrs Argentina.

Inscripciones vía Formulario CEIRET

Más información:
http://ceiret.sociales.uba.ar/webinar-sindicalismo-internacional-pandemia-y-retos-de-un-camino-sinuoso/

Viernes 21/08 10 hrs. Argentina. Conferencia Virtual desde el Vaticano organizada por el INCASUR. «América Latina y el pensamiento de Francisco.»

Conferencia Virtual que brindará desde el Vaticano el Dr. Julio César Caballero Moreno, responsable de la Pontificia Comisión para América Latina.
Será el viernes 21 de agosto a las 10 (hora Argentina) y a las 15 (hora de Roma).


El evento contará con cupos limitados a través de ZOOM

Inscripción: aquí

Y también se emitirá de manera pública a través del canal de Youtube de Incasur Fundación Promoción Humana

Fuente: Prof. Ramon Ermacora